Alcoholismo: enfermedad que consiste en padecer una fuerte necesidad de ingerir alcohol etílico, de forma que existe una dependencia física del mismo. Objetivamente no es una mala definición, pero como toda buena definición es muy ambigua. ¿Qué es lo que consideramos como padecer necesidad o dependencia?, ese es precisamente el problema que habita en este tipo de enfermedades psicológicas.
Existen numerosos mitos acerca del alcohol. Yo mismo me decanto por unos más que por otros. Realmente pienso que sí sirve en determinados momentos, de hecho ahora mismo me estoy tomando un vaso de whiskie. Pero no penséis que lo que escribo se debe a mi ingenuidad con respecto a la bebida, mismamente tengo un tío que hace dos años murió de alcoholismo, y realmente me considero bastante experimentado y asiduo en estos lares, entonces ¿soy alcohólico?, he ahí la cuestión.
Día 24 de abril de 2011 (un día después de cumplir 18 años), un gran amigo con el que me había enfadado porque me habían pillado entrar con una petaca en un garito donde trabajó me llamó y me dijo que tenía un problema con la bebida, y que debía escoger entre el alcohol o él. Imaginaos cómo me quedé, pensativo cuanto menos. Esa noche no pude dormir, pero saqué algo claro, NO SOY ALCOHÓLICO. ¿Cómo lo sé?. No tengo dependencia con la bebida, simplemente me gusta. El problema es que por motivos familiares llevo bebiendo desde los 7 años, pero simplemente por gusto. Si me quitas el alcohol es como quitarme el marisco, me jodería, pero no me moriría. Aún así he de tener cuidado, sé que llevo en los genes la enfermedad, y por eso me controlo.
Quizás mi amigo me abrió los ojos de cierta manera, no?
No hay comentarios:
Publicar un comentario