He pasado en los últimos meses una etapa de mi vida bastante complicada. Obviamente la culpa la tienen las de siempre, las chicas, y en este caso una en concreto. La complicación radica precisamente en un mal muy corriente, el probar algo. Si a uno se le pone un caramelo en la boca es normal que se tire tiempo deseando ese caramelo de una forma enfermiza, y si encima ese caramelo se lo pones en la boca cada cierto tiempo, el hambre se convierte en insaciable.
Eso es precisamente lo que me ha pasado, hasta el punto que se había convertido en una obsesión. ¿Estoy enamorado o es simplemente un deseo sexual?, ni yo mismo me sé contestar. Creo que era algo que se escapaba de lo racional, algo cuya causa podría remitirse a la falta de cambio en mis ambientes personales (el caramelo era prácticamente con lo único con lo que me relacionaba), no estábamos saliendo ni nada, era algo más complejo. Aún así, creo que en el fondo, mi corazón piensa que realmente la chica me gustaba.
¿Qué ha ocurrido? Pues pasa que a veces uno necesita otro palo en su vida para darse cuenta que necesita un cambio, un cambio de ciclo. el abrir la mente a otras cosas, el comenzar desde cero. Hay cosas en la vida que no aprecias cuando estás alelado con algo, y lo que se necesita es precisamente cambiar de una forma radical las perspectivas de las cosas. El mundo no es ni blanco ni negro, simplemente hay que ponerse gafas para apreciar toda la gama cromática que nos ofrece
Quién soy
Soy una persona que necesita compartir ciertas cosas y movidas de una forma anónima, que ha perdido la esperanza en ser feliz y que simplemente tiene como meta llegar a ayudar de cierta manera a esta sociedad
martes, 12 de julio de 2011
martes, 5 de julio de 2011
LA SUERTE
Soy una persona que por norma general se ha basado en su propio esfuerzo para conseguir las cosas, y todo en lo que me he esforzado he conseguido buenos resultados o he conseguido por lo menos lo que me proponía. Soy adepto al dicho de si uno quiere, puede. Pero también me he dado cuenta de que todo lo que no depende de mi esfuerzo me ha salido mal, es decir, se podría decir que la fortuna no me ha sonreído hasta ahora. ¿Soy realmente una víctima de la diosa Fortuna, o soy un cobarde que en lugar de afrontar la verdad se escuda en escusas vanas?
Dicen, y puede que piense, que para ser feliz en esta vida hay que tener un golpe de suerte (o varios) en el momento oportuno y en la situación justa, pero si nos basamos en esa regla los que no tengan dicho golpe de suerte no podrán ser felices. Digo que puede que yo piense eso porque a este razonamiento yo le veo un pro y dos contras. Vamos a verlos:
Los contras son simplemente racionales: el primero radica en lo que consideramos como felicidad, ¿es realmente feliz una persona a la que le pasan cosas buenas o es más feliz otra que lo que hace es hacer feliz a los demás?, pensemos un momento en esos altruistas que decían que la condición necesaria y suficiente para conseguir la felicidad es ver la felicidad en los demás. Aquí se nos cae un poco la importancia de la suerte. La segunda radica, por su parte, en si realmente la suerte se encuentra o se busca. Un buen jugador de póker no lo es por suerte, lo es porque sabe jugar. Si nos regimos por el principio de que la suerte es igualitaria para todos, simplemente por probabilidad, llegaremos al silogismo simple de que todos tendríamos que ser prácticamente igual de felices, y no es así, Aquí lo que se nos cae el hecho de si es realmente suerte aquello a lo que le llamamos "suerte" o es habilidad.
El pro? sencillo, mi vida y mi corta experiencia. Uno intenta siempre actuar de buena fe, siendo fiel a sí mismo, e intentando hacer las cosas racionalmente y se da cuenta que cuando necesita un empujón, la vida se lo chafa.
¿Soy realmente un desgraciado?, no lo creo, siempre he pensado que uno es víctima de sí mismo. Realmente sigo sin perder la fe a una canción de Serrat que dice que "de vez en cuando la vida toma contigo un café". A mí me gustaría uno solo y sin azúcar.
Dicen, y puede que piense, que para ser feliz en esta vida hay que tener un golpe de suerte (o varios) en el momento oportuno y en la situación justa, pero si nos basamos en esa regla los que no tengan dicho golpe de suerte no podrán ser felices. Digo que puede que yo piense eso porque a este razonamiento yo le veo un pro y dos contras. Vamos a verlos:
Los contras son simplemente racionales: el primero radica en lo que consideramos como felicidad, ¿es realmente feliz una persona a la que le pasan cosas buenas o es más feliz otra que lo que hace es hacer feliz a los demás?, pensemos un momento en esos altruistas que decían que la condición necesaria y suficiente para conseguir la felicidad es ver la felicidad en los demás. Aquí se nos cae un poco la importancia de la suerte. La segunda radica, por su parte, en si realmente la suerte se encuentra o se busca. Un buen jugador de póker no lo es por suerte, lo es porque sabe jugar. Si nos regimos por el principio de que la suerte es igualitaria para todos, simplemente por probabilidad, llegaremos al silogismo simple de que todos tendríamos que ser prácticamente igual de felices, y no es así, Aquí lo que se nos cae el hecho de si es realmente suerte aquello a lo que le llamamos "suerte" o es habilidad.
El pro? sencillo, mi vida y mi corta experiencia. Uno intenta siempre actuar de buena fe, siendo fiel a sí mismo, e intentando hacer las cosas racionalmente y se da cuenta que cuando necesita un empujón, la vida se lo chafa.
¿Soy realmente un desgraciado?, no lo creo, siempre he pensado que uno es víctima de sí mismo. Realmente sigo sin perder la fe a una canción de Serrat que dice que "de vez en cuando la vida toma contigo un café". A mí me gustaría uno solo y sin azúcar.
ALCOHOLISMO
Alcoholismo: enfermedad que consiste en padecer una fuerte necesidad de ingerir alcohol etílico, de forma que existe una dependencia física del mismo. Objetivamente no es una mala definición, pero como toda buena definición es muy ambigua. ¿Qué es lo que consideramos como padecer necesidad o dependencia?, ese es precisamente el problema que habita en este tipo de enfermedades psicológicas.
Existen numerosos mitos acerca del alcohol. Yo mismo me decanto por unos más que por otros. Realmente pienso que sí sirve en determinados momentos, de hecho ahora mismo me estoy tomando un vaso de whiskie. Pero no penséis que lo que escribo se debe a mi ingenuidad con respecto a la bebida, mismamente tengo un tío que hace dos años murió de alcoholismo, y realmente me considero bastante experimentado y asiduo en estos lares, entonces ¿soy alcohólico?, he ahí la cuestión.
Día 24 de abril de 2011 (un día después de cumplir 18 años), un gran amigo con el que me había enfadado porque me habían pillado entrar con una petaca en un garito donde trabajó me llamó y me dijo que tenía un problema con la bebida, y que debía escoger entre el alcohol o él. Imaginaos cómo me quedé, pensativo cuanto menos. Esa noche no pude dormir, pero saqué algo claro, NO SOY ALCOHÓLICO. ¿Cómo lo sé?. No tengo dependencia con la bebida, simplemente me gusta. El problema es que por motivos familiares llevo bebiendo desde los 7 años, pero simplemente por gusto. Si me quitas el alcohol es como quitarme el marisco, me jodería, pero no me moriría. Aún así he de tener cuidado, sé que llevo en los genes la enfermedad, y por eso me controlo.
Quizás mi amigo me abrió los ojos de cierta manera, no?
Existen numerosos mitos acerca del alcohol. Yo mismo me decanto por unos más que por otros. Realmente pienso que sí sirve en determinados momentos, de hecho ahora mismo me estoy tomando un vaso de whiskie. Pero no penséis que lo que escribo se debe a mi ingenuidad con respecto a la bebida, mismamente tengo un tío que hace dos años murió de alcoholismo, y realmente me considero bastante experimentado y asiduo en estos lares, entonces ¿soy alcohólico?, he ahí la cuestión.
Día 24 de abril de 2011 (un día después de cumplir 18 años), un gran amigo con el que me había enfadado porque me habían pillado entrar con una petaca en un garito donde trabajó me llamó y me dijo que tenía un problema con la bebida, y que debía escoger entre el alcohol o él. Imaginaos cómo me quedé, pensativo cuanto menos. Esa noche no pude dormir, pero saqué algo claro, NO SOY ALCOHÓLICO. ¿Cómo lo sé?. No tengo dependencia con la bebida, simplemente me gusta. El problema es que por motivos familiares llevo bebiendo desde los 7 años, pero simplemente por gusto. Si me quitas el alcohol es como quitarme el marisco, me jodería, pero no me moriría. Aún así he de tener cuidado, sé que llevo en los genes la enfermedad, y por eso me controlo.
Quizás mi amigo me abrió los ojos de cierta manera, no?
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